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Docencia e Investigación

X Jornadas de La Red de la EOL
EnREDos de los femenino
Consecuencias en la práctica

Lo femenino un vacio que hace hablar
Daniel Senderey

Se podría escribir como un neologismo holofraseado "Lamujernoexiste", obteniendo un efecto provocador, subyugante. Solo el genio de Jacques Lacan ha podido en cuatro palabras resumir la complejidad universal del género humano.

La mujer no existe abre un agujero en el universo inconciente de hombres y mujeres, allí donde se espera una simetría entre ellos.

Es la causa mayor de esa otra verdad enunciada por el Dr. Lacan en el Seminario 18 que genera escándalo: no hay relación sexual.

¿Cómo comprender una vez pasada la sorpresa, que hay en el inconciente una diferencia sexual aunque ella no sea simbolizable?

Efectivamente en el inconciente contamos con un hay que define una parte del género humano y con un no hay que define el otro. Lado masculino contamos con un significante mayor que representa su goce: el falo. ¿Y del lado femenino? No hay significante que especifique el goce de La mujer en el inconciente. De allí el enigma de lo femenino y sus efectos sobre los seres hablantes.

Sin embargo la solución fálica es accesible a las mujeres puesto que el falo juega en la estructura el rol de representación significante. El valor de semblante del falo es lo que permite a las mujeres el tenerlo o serlo. La posición femenina no se reduce a aceptar no tener el órgano sino a una relación con ser el falo. Relación compleja que confronta la feminidad con la histeria pero también con la psicosis.

En un primer sentido ser el falo significa la mascarada fálica, el "pareser" para ser amada y deseada por lo que no es. Detrás de la máscara asoma el vacío de la mujer no existe. Figuras actuales de la mascarada se constatan en jefas de empresas, mujeres políticas, modelos o estrellas del espectáculo, donde al saber, poder, prestigio, éxitos, invenciones, se les adiciona tener objetos del mundo. A veces más fálicas que los hombres, alejadas de sus pretensiones de ser verdaderas mujeres ellas hacen el hombre, como decía Lacan.

En otro sentido ser el falo sería encarnarlo con la totalidad del cuerpo poniendo un obstáculo al goce en el cuerpo, insensibilizándolo, pagando con la frigidez sexual.

Para Lacan ser una mujer supone consentir a un goce suplementario una vez de pasada la forma fálica, castrable de su satisfacción. El Otro goce incastrable le es propio y la hace mujer: Lacan en el Seminario 20 escribe hay un goce de ella, del cual quizá nada sabe ella misma, a no ser que lo siente: eso lo sabe. Lo sabe desde luego, cuando ocurre.

Las mujeres no saben hablar de su goce suplementario. No por pudor sino que ese goce no se sirve del significante para operar. Lacan escribe este hecho de estructura que orienta la sexualidad femenina: S (A barrado). Si el registro fálico sitúa al sujeto en el universo simbólico e imaginario, este Otro goce, femenino, acarrea las mujeres a un mundo donde los cuerpos están imbrincados en la ausencia de representación significante, consecuencia de la imposibilidad para la lengua de enunciar un universal de la mujer. Este goce femenino posee adherencias muy estrechas con el registro de lo real que las transporta sobre el borde, sobre el vacío donde se encuentran en desequilibrio, sentimiento de vértigo que provoca sea la intuición de un precipicio sin fondo, sea la impresión de una elevación extática. Abismo y éxtasis conforman los extremos donde se sustentan sus modos de gozar.

Allí donde la representación fálica obedece a un orden de satisfacción se incrusta un Otro goce sin sentido, raro, inquietante, infinito, absoluto. El Otro goce para una mujer la sitúa ante todo como Otra de ella misma.

Ella es una extranjera en su goce, la desborda, la estremece, la invade, la transforma, la arruina, la estraga.

En el seminario "Silet"[1] Jacques-Alain Miller dice que "más allá de la anulación del goce que lo simbólico supone, queda un resto". Entonces, la repetición no es anulación del goce, sino su conmemoración. Ya no es repetición significante, sino repetición de goce. Es lo que Miller llama en "Silet" "sínfisis, collage del significante y goce".

Lo que ex-siste a la insistencia significante no es el vacío, la tachadura, sino el resto de goce. Y es lo que lleva a Lacan a formular que el goce necesita la repetición, que no es la repetición de la anulación del goce, sino la conmemoración de ese resto. El goce ha sustituido a la verdad. O mejor, se ha emparejado a ella: a eso apunta la expresión "jouis-sens", el significante, no solo produce sentido, sino que conmemora, es memoria de goce. Y es aquí donde repetición y pulsión se anudan.

La repetición de goce se presenta de dos maneras, sea articulada con la cadena significante como evitación ante un real, sea como goce opaco, fuera de sentido, antinómico de la ley, puro empuje pulsional, trozo de real " como el puro encuentro con lalengua y sus efectos de goce en el cuerpo"[2].

En el primer caso el goce articulado con la cadena S1-S2 no es más que elucubración

de saber que oculta e indica el real que lo suscita y que convierte cada contingencia en la primera vez, lugar de la pasión del vacío del ser por el fantasma.

La función del analista es perturbar esta defensa con su presencia libidinal, el acto y la interpretación. Es la sorpresa, el corte, lo imprevisto.

La otra forma de la repetición es lo que Jacques Lacan nombró como troumatisme[3]. El encuentro del Uno solo del lenguaje que conmemora la irrupción del goce como autoerótico, fuera del saber y el sentido, disyunto del Otro. Goce y cuerpo quedan ligados de manera indisoluble.

Hay de lo Uno (Yadl´Un)[4] es el neologismo inventado por Lacan en su última enseñanza para establecer la iteración del significante vaciado del significado, reducido a letra de goce.

Más que situar el estrago en una mujer a partir de la identificación de los actores y agentes ineludibles que son el hombre y la madre, el estrago es debido esencialmente a la incidencia del lenguaje sobre el cuerpo, a su incidencia de goce.

 


NOTAS

  1. Miller, J-A., Silet, Curso de la Orientación Lacaniana 1994-1995. Inédito
  2. Miller, J-A., "Un real para el siglo XXI ". Presentación del tema del IX Congreso de la AMP, p. 25.
  3. Lacan, J., El Seminario, Libro 21, "Les non dupes errent" lección del 19/02/74. Inédito.
  4. Lacan, J., El Seminario, Libro 19, … o peor, Buenos Aires, Paidós, 2012.