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Docencia e Investigación

XI Jornadas de La Red de la EOL
HACER LAZO
PSICOANALISIS EN LA RED

LAZOS 1

Acercándonos a la XI° Jornada de La Red de la EOL, "LAZOS" nos convoca a una elaboración provocada. En nuestro primer número presentamos las contribuciones de Jorge Chamorro, Ángeles Romay y Susana Amado.

El diván vertical
Jorge Chamorro

(recorte del trabajo completo publicado en la revista La mujer de mi vida y en Virtualia http://virtualia.eol.org.ar/022/La-diferencia-sexual-en-la-experiencia-analitica/pdf/El-divan-vertica)

Jacques Lacan en el primer capítulo de su seminario Aun, habla de: la cama y el goce[1]. "Voy a suponerlos en cama, una cama de pleno empleo, una cama para dos" para afirmar que si bien el derecho no desconoce la cama cuando habla del concubinato, al precisarlo como acostarse juntos, deja sin embargo velado "lo que se hace en esa cama: abrazarse". Pero este abrazarse no tiene destinos tan claros: veamos algunos de ellos levantando el velo de esa oscuridad que tienen las frases hechas que se repiten: "hacer el amor". Si nos ponemos serios debemos decir que es una formulación irónica. El amor nos hace ciegos, exagera la diferencia entre una mujer y otra, dirá Freud, pero Schopenhauer[2] irá mucho más lejos para decir: "tiene una influencia perturbadora sobre los más importantes negocios, que interrumpe a todas horas las ocupaciones más serias que a veces hace cometer tonterías a los más grandes ingenios, que no tiene escrúpulos en lanzar sus frivolidades a través de las negociaciones diplomáticas y de los trabajos más sabios, que tiene maña para deslizar sus dulces esquelas y sus mechoncitos de cabellos hasta en las carteras de los ministros y los manuscritos de los filósofos". Es por esto que es necesario distinguir el goce del amor. Lacan lo dirá así: "El goce del Otro del cuerpo del Otro que lo simboliza, no es signo de amor". Más allá de las oscuridades calculadas de esta frase se capta que gozar de un cuerpo no va naturalmente con hacer el amor ¿Qué querrá decir entonces hacer el amor? Cuando este nos guía y al mismo tiempo nos separa del goce de un cuerpo. Sabemos que hay sujetos que tratan a toda costa de hacer el amor y no lo logran y no me refiero a la impotencia sexual de la que a veces hay que preguntarle sus responsabilidades al amor. Sino a un sujeto que vino a decirme que tenía un problema muy angustiante de compaginación a pesar de que su secretaria se dedicada a eso. Tenía novia, a quien amaba y con la que quería tener un hijo, una amante que captaba fuertemente su sexualidad y su querida esposa que cuidaba de sus hijos y sus bienes a quien le tenía un gran cariño. Sus difíciles equilibrios, nos enseñan a decir el "amor nos hace". Es cierto que en los espejos siempre se ven las cosas invertidas. Groucho Marx tiene una interpretación sobre esto. En correspondencia a la Srta. Whipple escribirá: "La política no hace extraños compañeros de cama. Los hace el matrimonio". En esto coincide con Burgess cuando dice que la cama matrimonial debe ser grande, en la medida que debe admitir acercamiento y separaciones, para agregar que las camas separadas "Las camas separadas proclaman con excesiva insolencia la funcionalidad física del matrimonio"

NOTAS

  1. Lacan, Jacques. Aun. Seminario N 20. Ed. Paidós. Argentina. Buenos Aires 1981.
  2. Schopenhauer, Arthur. El amor las mujeres y la muerte. Ed. Edaf. España. Madrid.

 

Adolescentes y lazos
Ángeles Romay

Lacan nos enseña que el Nombre del Padre, a pesar de ser solo un semblante, tiene su eficacia, que se verifica en poder transmitir un cierto saber hacer con las cosas del mundo y de la vida del sujeto, lo que implica la manera en que el goce y el lenguaje se enganchan, se aparejan. E

En la pubertad son los planos del cuerpo como objeto pulsional y del cuerpo como imagen los que se vienen a trastocar, conmoviendo al sujeto. Al tener que abandonar su posición infantil, sus fantasmas y los sentidos infantiles, el joven inventa una salida que puede tomar distintas vías. El encuentro con el cuerpo del Otro interroga al sujeto en su goce sexual, goce que siempre es del cuerpo propio y nunca del cuerpo del Otro.

La crisis del lazo social, sostenido por el orden simbólico, en los adolescentes se hace sentir con más intensidad ¿Los jóvenes se orientan hacia los gadgets, los aparatos productos de la ciencia y la tecnología como forma de taponar el déficit de respuestas de otro orden?

Las imágenes nunca fueron tan abundantes y múltiples como en la época actual, en que se construyen sin cesar nuevas formas de conectividad e interconexión a través de redes sociales que se multiplican al infinito.

¿En los adolescentes, cuando se conectan virtualmente, qué lugar ocupa el goce del cuerpo? ¿Intentan un encuentro con el otro sin pasar por las vicisitudes del deseo del Otro?

Se verifica una intensa conexión con un otro descorporizado, sin sustancia, que genera un impasse en el encuentro con el cuerpo del Otro. ¿Qué estatuto dar a esta modalidad del lazo donde el aislamiento y el goce autoerótico juegan su partida?

 

Violencia
Susana Amado

La temática de la violencia familiar puede ser enfocada desde distintas perspectivas, que van de la descriptividad fenoménica con aportaciones estadísticas, a las implicancias conceptuales de raigambre jurídica, psicológica, sociológica, asistencial.

Las violencias en sus diferentes formas interpelan al conjunto de la sociedad y al mismo tiempo piden respuestas a las Instituciones, entre ellas al hospital y a la práctica hospitalaria. Es allí donde confluyen diferentes modalidades de intervención: la medicina, el derecho, la mediación, el trabajo social, el psicoanálisis.

Los casos de violencia familiar constituyen fenómenos complejos por los factores que intervienen y porque son cuestiones privadas que se constituyen en problemas públicos y ponen en tensión las relaciones entre lo individual y lo colectivo. En este sentido la violencia puede ser considerada un síntoma social y al mismo tiempo un síntoma particular.

Vivimos en una época en la que constatamos la fragilidad de las ficciones que inciden en todos los campos discursivos. La ausencia de prohibición ha generado nuevas patologías, que habitualmente traducimos como patologías del acto" que dan cuenta de los modos en que se manifiesta en la actualidad la pulsión de muerte. Esta se caracteriza por la prevalencia de las acciones por sobre la palabra. Testimonio de ello son los casos recurrentes de violencia familiar o de género, que caracteriza al pasaje al acto cuando lo "real se precipita", como señalara Lacan en el seminario de la angustia.