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Docencia e Investigación

XI Jornadas de La Red de la EOL

MESA PLENARIA: Modalidades del lazo

Un lazo corporal
Silvia Salman

Con este título me propongo hablarles de un tema que hace tiempo insiste en mí a la hora de referirme a la cuestión del lazo, de los lazos o de las modalidades del lazo… "¿cómo enlazar lo real?". De hecho con ese título escribí un texto para los Papers 1 del Congreso AMP pasado en Paris, también con ese título intervine en una conferencia hace un par de años. Y bien, esta es una nueva ocasión para dar una vuelta más a una elaboración conceptual que está lejos de concluirse y que tiene al próximo Congreso de la AMP en su horizonte.

Tal vez el trabajo que voy a compartir hoy con ustedes, y que ha comenzado hace un tiempo cuando empecé a leer y a pensar sobre qué quería transmitir en estas Jornadas de la Red, logre esclarecer en parte las razones de esa insistencia.

El concepto de lazo es amplio. Y en esa amplitud y un uso que muchas veces responde a un cierto automaton, pienso que este concepto encierra una enorme dificultad en lo que a la práctica del psicoanálisis se refiere. No quiero perder de vista que estamos reunidos en estas Jornadas de la Red , y este es entonces un lugar privilegiado para que podamos conversar en la Escuela sobre cómo practicamos el psicoanálisis de la orientación lacaniana.

Entonces ¿cuál es la dificultad que encuentro en el concepto de lazo? Varias, al menos cuatro que intentaré circunscribir.

1- La No relación
La primer dificultad, y en esto me orienta la dificultad con la que Miller comienza su curso El lugar y el lazo, es la que se refiere al efecto de no relación. Lacan acentúa en los últimos años de su enseñanza este efecto de no relación que atrapa especialmente en la formulación del No hay relación sexual que promueve en la época. Ahora bien, sobre el fondo de esa no relación que afecta a todo ser hablante se ha construido un mundo de relaciones. De hecho, la ausencia de relación sexual no impide el enlace sino que le da sus condiciones (Seminario 19, cap.1)

¿Y qué sería un efecto de relación, en contrapunto a este efecto de no relación?

La relación por excelencia, podemos decir, implica el lazo del Uno con el Dos, es decir un lazo de pareja, de sentido (sexual). La articulación significante es en Lacan el modelo de la relación misma. A partir de esta consideración podemos concluir que el efecto inverso, el de no relación, implica la disyunción del Uno y el Dos, es decir lo que está fuera del sentido (sexual), por lo tanto aquello que es del orden de lo real.

Entonces primera dificultad, el lazo en la experiencia analítica no es la vía regia para cernir un real, porque el lazo es más bien lo que viene a instalarse en el lugar de ese real que entendemos como ausencia de relación.

Y sin embargo, ¿hay otros modos de abordar ese real que está en el horizonte de nuestra práctica que no sea apoyándose en los lazos? Pero entonces, ¿en cuáles conviene apoyarse?

Como pueden apreciar, la pregunta acerca de cómo enlazar lo real pone en juego esta problemática.

Porque si una de las propiedades destacadas por Lacan acerca de este real como tal, es el de no enlazarse a nada[1], entonces ¿es la potencia de la operación analítica la que permitiría este enlace en ciertos momentos cruciales de la experiencia?

2-El peso clínico de la pulsión: dos dimensiones del lazo
Es a partir del concepto de pulsión y del lazo que ella supone que comparto con ustedes otra dificultad o si quieren complejidad con respecto a las modalidades del lazo.

Si hay algo que caracteriza a la pulsión, es su autoerotismo, es decir, el lazo con Uno mismo. La definición de Freud de "la boca que se besa a sí misma" es la imagen más contundente que el psicoanálisis nos ofrece de ese lazo, y por ello el autoerotismo de la pulsión es el correlato del "no hay relación sexual". Pero la pulsión, no por ser autoerótica deja de lado al Otro a la hora de ir a buscar el objeto para su satisfacción. De este modo es el objeto mismo el fundamento y la razón del lazo con el Otro a partir del trazado de un trayecto.

Este circuito pulsional, ya es un modo de habitar el espacio de la no relación, en esos vaivenes que la pulsión recorre (la pulsión como satisfacción sustitutiva, Seminario 20). Por eso es uno de los lugares por excelencia donde podemos apoyarnos para abordar ese real que nos interesa alcanzar.

En la experiencia analítica este recorrido de la pulsión se manifiesta especialmente en la dimensión clínica del fantasma que determina también la dimensión del lazo en ese nivel, es decir el lazo fantasmático. Aquí el partenaire fundamental del sujeto es el objeto, y es él el que determina la modalidad del lazo con los otros, imponiéndole al Otro la forma que más le conviene para obtener su satisfacción. También al Otro de la transferencia. Este es uno de los fundamentos clínicos del lazo transferencial.

Pero, por otra parte, En "Pulsiones y destinos de pulsión" Freud dirá: "…que un lazo particularmente íntimo de la pulsión con el objeto se acusa como fijación de aquella". La fijación se define acá por el lazo íntimo de la pulsión con el objeto que si bien es lo más variable –ya que no está enlazado originalmente con ella-, es a la vez lo más fijo.

Es sobre este lazo que quiero poner el acento, es decir sobre la fijeza más que sobre el objeto. En todo caso distingo el objeto, del goce fijo. Una sutileza pero crucial para lo que quiero poner al debate aquí.

El circuito pulsional y el aparato del fantasma articulan la sustancia gozante, pero no toda, hay una parte del goce que permanece fija e idéntica a sí misma, ni elaborada por el objeto, ni elaborada por el significante y respecto de la cual el circuito pulsional y el fantasma son pantallas.

¿En esa dimensión de qué lazo se trata? cuando el objeto en tanto real no alcanzó para atrapar el goce y Lacan necesitó finalmente introducir el síntoma para alojar ese real.

Aquí estamos más bien en la perspectiva del lazo sinthomático, que participa de ese funcionamiento en lo real y que le reserva al analista un lugar en la transferencia que no se confunde ni con el del objeto al que me referí hace un momento, ni con el del saber que puede encarnarse en el S.s.S. Es un lazo sobre el que aun resta mucho por esclarecer y me parece crucial para leer el abanico clínico que va de los casos que llamamos "de la época" hasta los casos en los que podemos precisar los finales de análisis.

Quiero destacar respecto de estas dos dimensiones del lazo que el analista circula entre esas dos escuchas, porque hay allí dos dimensiones que solo están empalmadas por un hiato (Miller "El ser y el Uno", clase 11, p.6)

3-Desprendimientos
Otra problemática de los lazos en el análisis, es la del desprendimiento.

La experiencia analítica, podemos decir, es una experiencia de sucesivos desprendimientos. O si quieren separaciones, o también duelos. Todo depende del dramatismo que querramos dar a esta operación fundamental del análisis y de su final. Para el tema que nos ocupa, tal vez podamos llamarlos "desenlaces".

El recorrido de un análisis nos enseña que para enlazar un real será necesario pasar por diferentes des-enlaces. Habrá que pasar por toda nuestra lengua propia atravesando identificaciones, desmontando circuitos, deshaciendo sentidos…en definitiva, aflojando los lazos fijos para dar lugar, si es posible a un lazo nuevo, inédito. ¿Con qué? Con ese Uno mismo que es cada uno y que después de un análisis adquiere otro valor.

4-Lazo corporal
Y con este Uno desembocamos en el lazo que quiero poner de relieve y que me atrevo a llamar "lazo corporal". Al que podemos poner en serie con lo que Lacan en el Seminario 19 (p.41) llama "repetición corporal" y con un término que hace tiempo vengo explorando de diferentes maneras a partir de la lectura que Miller nos ofrece del inconciente real y que prefiero llamar –aunque no sé muy bien qué quiere decir- "inconciente corporal".

Este modo de referirnos a lo corporal pone de relieve el Uno y el cuerpo que cada uno tiene en su materialidad.

¿Cómo definir al Uno?

En principio decir que se trata de un elemento o si quieren, de un dato elemental y que merece ser llamado original, ya que no se llega a ir más allá de él (Miller, "El ser y el Uno"). Efectivamente, la potencia de este Uno se debe a que no hace lazo con otro, es el Uno solo que contiene ese goce singularísimo e incomparable.

Es este Uno lo que se pone a trabajar en un análisis, sepamos o no de cuál se trata para cada quien, esa es la materia prima de la experiencia analítica, el "Un decir" al que se refiere Lacan enlazando de este modo la sustancia gozante con la sustancia significante.

Cuando repetimos esa fórmula que Miller supo poner de relieve en el Congreso AMP pasado "el choque de lalengua con el cuerpo", lo que decimos, al menos esa es mi lectura, es que significante y goce, ambas sustancias, se conjugan contingentemente en ese Uno que es el dato original alrededor del cual se construye la vida de un sujeto.

Finalmente, cuando recibimos a alguien en análisis, lo que recibimos es el relato siempre tortuoso y singular, de cómo esa conjunción vino a operarse para él y que en definitiva se revela en la elección de los partenaires y en los lazos que mantiene con ellos, y por supuesto también con el analista.

Con el lazo corporal recuperamos otro modo de relación. La relación que Lacan perdió en el nivel sexual (Miller, Piezas sueltas), la no relación a la que nos referimos al comienzo, reaparece en el nivel corporal. Hay una relación corporal que Lacan capta por diferentes ángulos, que es la relación que el parletre mantiene con su cuerpo.(Piezas sueltas, p.417).

Con esto creo haber encontrado al menos en parte la razón de eso que insiste en mí sobre "cómo enlazar un real" y después de este recorrido y con una orientación más esclarecida agregaría, "en la experiencia analítica".

Hacer lazo en la Escuela
Finalmente, el problema del lazo también alcanza a nuestra Escuela. Una Escuela de "dispersos descabalados" que hacen lazo entre sí a través del Uno que cada uno es y del modo en que cada uno la habita.

Lazos fantasmáticos, lazos sinthomáticos, lazos de amor, lazos de odio, lazos de grupo y también de transferencias y después de la noche del jueves diría, lazos de autoridad analítica también.

El gran desafío de esta Escuela enorme que tenemos es el de continuar haciendo lazo por las vías más acordes al discurso analítico en el que nos sostenemos. Y formar parte de la de la EOL es un modo de habitarla y también de hacer lazo con ella.

 


NOTAS

  1. Lacan, J.: El Seminario 23 El sinthome, op.cit., p.121