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Docencia e Investigación

XII Jornadas de La Red de la EOL

MESA PLENARIA

Enredados en el odio
Patricia Moraga

Desde la antigüedad, el desafío fue cómo moderar las pasiones por medio de la razón, haciéndolas entrar en la común medida del para todos.

El sueñohumanista fue domesticar a los hombres mediante relatos, según el modelo del "amigo lector". De este modo se proponía, con la cultura y la literatura,proteger al hombre del salvajismo que históricamente lo amenazó.

Para algunos, el surgimiento de internet fue, tal vez ingenuamente, motivo de renovada esperanza. La globalizaciónpermitiría afianzar los lazos entre las naciones, acortando las diferencias culturales y fomentando la armonía internacional.Pero lejos estamos de estos sueños.

Hace unos años, bajo el irónico título de "Un mundo feliz", un periódico inglés[1]mostró su preocupación por el hecho de que la añorada desaparición de las diferencias culturales mediante los mass media y las telecomunicaciones desembocó, paradójicamente,en el surgimiento de la intolerancia a otras culturas y naciones.

Después de los atentados en las escuelas americanas, numerosos jóvenes declararon en Facebook su felicidad por los asesinatos. Muchos de los que cometieron los atentados habían publicado, antes, mensajes de odio dirigidos a otros y a sí mismos.

Alemania, Francia y otros países intentan hoy en día intervenir en el denominado "odio cibernético", que muestra su cara más real en los "asesinatos suicidios".

Una primera aproximación a Facebook puede sorprendernos: amigos por todos lados, caritas, me gusta, expresiones como "sos genial", "divino", parecen convencernos de que el amor al prójimo es posible. Pero cuando nos alejamos de estos muros hacia horizontes políticos, por ejemplo, nos topamos con otras expresiones:"ladrones", "facho", "negro cabeza", "yegua".

Esto es lo que me incitó a diferenciar el odio entendido como afecto del sujeto yel odio entendido como afecto social.

¿El registro imaginario alcanza, por sí solo, para explicar esta pasión?

Para mostrar cómo la imagen del otro genera celos, Lacan remite al ejemplo de San Agustín, el del niño que mama, que ilustra la envidia y el deseo de muerte hacia ese rival poseedor del objeto del cual somos privados. Frente a esta rivalidad mortífera, lo simbólico pone orden en esta estructura general del sujeto resumible en la fórmula: el otro es insoportable. El problema es, pues, cómo hacer del otro un otro soportable. La relación con el semejante siempre bascula. Cuando el otro no nos devuelve la imagen ideal, deviene amenazante, malo. Pero la dialéctica imaginaria, con sus pasiones, no alcanza para dar cuenta de esto, pues el otro puede ser lo imposible de soportar para el sujeto.

Lacan retoma los desarrollos freudianos acerca de la constitución del sujeto para situar cómo la realidad depende y se constituye a partir del goce que es rechazado. Este goce es real y exterior al saber y a lo simbólico. Hay un goce que no es reconocido como propio, que permanece como un resto inasimilable para el sujeto. Este goce, inicialmente conceptualizado por Lacan como el objeto malo, es al mismo tiempo lo más íntimo y ajeno para el sujeto.

Según Freud, la pulsión no odia ni ama: se satisface; y el odio es anterior al amor. La satisfacción pulsional puede ser objeto de odio, de rechazo cuando el sujeto lo experimenta como goce Otro[2]. Aquí podemos agrupar una serie de fenómenos, tales como el odio a lo más querido, a lo más próximo, como la violencia ejercida contra los hijos, las mujeres, los enfermos.

Hay diversos retornos de la pulsión en el sujeto. La melancolía es una estructura de la relación con el Otro (del goce) que el sujeto no reconoce: "Eres esto que no quieres reconocer, y es por esto que te odias en el objeto".[3] Si el objeto a es situado en el Otro, como en la paranoia, el Otro deviene malo –una voluntad que quiere mi mal.

En su análisis de las pasiones, Lacan retoma la clásica distinción entre afectos y pasiones. Los afectos serían la materia de que están hechas las pasiones, pero éstas pertenecen al ámbito de la ética, y las virtudes resultan de las pasiones.

Interrogar los afectos nos permite aproximarnos al problema de la diferencia entre los afectos sociales y los del sujeto. Los afectos articulan el cuerpo, el lenguaje y el goce. El goce es en el propio cuerpo, pero los afectos, por ser efectos del discurso, conectan con el Otro. El cuerpo es tomado en el discurso, y esto nos permite articular el cuerpo político y los afectos sociales.

Lacan no considera el cuerpo a partir del organismo, como lo hace Hobbes, sino a partir del discurso. Y Laurent señala que el cuerpo político es afectado por el discurso y puede experimentar angustia, amor u odio por su líder.[4]

Lalengua afecta nuestro cuerpo, con efectos de goce. Podemos servirnos de los afectos y de las pasiones para abordar lo real del goce, que escapa al decir. El amor y el odio tienen relación con lo real. El primero suple la "relación sexual que no hay". El odio es más lúcido que el amor porque tiene como soporte, las unaridades, el Uno.[5]En el nivel del goce no hay comunicación ni acuerdo. El odio apunta a la diferencia absoluta: Te odio porque no gozas como yo. Nada concentra más odio que el decir de excepción, donde se sitúa la existencia[6], lo singular de un modo de gozar; por esto, el odio "es el único sentimiento lucido".[7]Lacan lo enlaza al saber: el odio es condición de la lectura, para leer es necesario de-suponer el saber. Aquí el odio corresponde a la separación, más que a la alienación.

Para concluir, lalengua impacta en el cuerpo y produce efectos de goce. Los afectos son efectos de discurso en el cuerpo social y en el cuerpo del parlêtre. A lo largo de su enseñanza, Lacan reformula el odio, lo saca del registro puramente imaginario para resaltar su valor epistémico, haciendo de él la condición de la lectura. También resalta su conexión con el goce, ya sea el goce pulsional que el sujeto desconoce en el fantasma, como lo real del goce que hace a lo singular y que es lo que desencadena el odio. Esto último puede introducir alguna luz, en los fenómenos de racismo y segregación.

 


NOTAS

  1. Cyber-nationalism, the brave new world of e-hatred, The Economist, July 24th, 2008.http://www.economist.com/world/international/displaystory.cfm?story_id=11792535
  2. Bassols, M, El odio como vinculo y ruptura, http://ea.eol.org.ar/04/es/template.asp?lecturas_online/textos/bassols_odio.html
  3. Miller, El desencanto del psicoanálisis, clase del 29 de mayo de 2002.
  4. Laurent, E,Pensar con su alma o hablar con su cuerpo. Texto original publicado en francés en L'Hebdo Blog, N° 69, Retour de Rio, el 8 de mayo de 2016, disponi-ble en: http://www.hebdo-blog.fr/e-laurent-m-foucault/
  5. Lacan, J, clase 10 de mayo de 1977.
  6. Lacan, J, Aun, Buenos Aires, Paidós, 2014,p.147.
  7. Lacan, J, De un discurso que no fuera del semblante, Buenos Aires, Paidós, 2009, p.97