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Docencia e Investigación

XII Jornadas de La Red de la EOL

MESA PLENARIA

La pasión por la imagen
Silvia Ons

Clotilde Leguil considera[1] que en el siglo XXI hay un cambio respecto al estilo de las pasiones, ellas-a diferencia de Descartes-se centran en el cuerpo y no en el alma. Pero ¿en qué sentido? Si las pasiones siempre tocan el cuerpo: ¿cuál sería ahora su particularidad? Basta recordar la afirmación de Lacan:

….. "la simple resección de las pasiones del alma, como Santo Tomás nombra mas pertinentemente esos afectos, la resección desde Platón de esas pasiones según el cuerpo (...) ¿no es el testimonio ya de lo que es inevitable para su abordaje, pasar por ese cuerpo, que yo digo no estar afectado más que por la estructura?"[2].

Entonces: ¿qué novedad? Es que Clotilde Leguil no alude a las pasiones clásicas que sin duda se asientan en el cuerpo, pero que son causadas-al modo de Spinoza[3]-por algo exterior que lo conmueve, sino pasión por el cuerpo mismo que ha tomado el relevo del ser

Una de las pasiones por el cuerpo se vincula con su imagen que debe ser la de un cuerpo que responda a la demanda social portando salud, belleza y potencia .En definitiva un cuerpo imaginario capaz de hipnotizar la mirada haciendo desaparecer cualquier huella de castración: ningún signo de desfallecimiento, ninguna marca de edad,ningún trazo de angustia o de inquietud .Veremos de qué manera tal pasiónse juega muchas veces en las citas por Internet impidiendo el encuentro amoroso…y el bien decir

Luego de haber concretado diversas citas por Internet, una mujer define esas experiencias en términos de "casting amoroso". Se había sentido examinada, comparada con lo que se esperaba de ella, sometida a una prueba de evaluación. Esta palabra, utilizada clásicamente para la elección de modelos o de actores en vistas de una producción, hoy extiende su empleo para otro tipo de situaciones, indicando de qué modo los sujetos son evaluados mucho más allá de lo laboral. Escuché hace poco a alguien decir, luego de una pronta decepción tras el casamiento, que se había equivocado en el "casting". El vocablo es inglés y en su traducción nomina la fundición, el molde, la forma, el elenco, el enyesado y también el vaciamiento.

Alguien podría decir que siempre buscamos al otro de acuerdo a un molde previo, que tenemos patrones, que nos interesan determinadas características, que preferimos determinadas cualidades, viendo como muy natural esta forma de elección. ¿No nos dice acaso el psicoanálisis que existen rasgos de fijación que dirigen la orientación hacia determinada persona y no otra? Sin embargo, tales adhesiones son inconscientes, y se distancian de las del mentado "casting" en el que, por el contrario, intentan ser calculadas y sometidas al control .Por otra parte, Lacan nos dice que el amor es contingente, no planeado y si hay siempre un misterio, este se enraíza en que en la atracción hacia el objeto amado hay algo inexplicable que trasciende en mucho lo evaluable de sus atributos.

El "casting amoroso" rechazaría esta verdad del amor que hizo que Kierkegaard dijese que era tan difícil definir lo que es su esencia, como lo es definir la esencia de una persona[4]. Es que el amor bordea ese núcleo innombrable e inexplicable en la lógica de la evaluación. Cuando se trata de convencer a un enamorado de la no conveniencia del objeto amado, se comprueba que es inútil tal como argumentar en el desierto ya que la atracción no contempla razones. Y quizás en tal "inutilidad" se revela el corazón del amor, incompresible en términos del costo-beneficio. No ocurre lo mismo cuando se tasa a un producto, sin embargo en el "casting" se buscan determinados atributos y los sujetos se ofrecen cual mercancías, ya no solo ellas mismas como valores de cambio sino los mismos sujetos. De ahí la depresión cuando ellos advierten de su lugar como objetos desechables: no ser el producto buscado

Marx describió que uno de los rasgos fundamentales del capitalismo es la sustitución del valor de uso por el valor de cambio y ello se extiende al campo de las relaciones personales. Jacques Lacan dice que el discurso capitalista excluye al amor. No solo por el aspecto romántico que hace que los enamorados se basten a sí mismos y en esto se alejen del consumo, sino porque en el amor, el otro no es una moneda de cambio sino que se revela insustituible. Pensemos en la nostalgia que surge del recuerdo de un amor que se ha perdido, seguramente se hará presente el lenguaje privado compartido con el que fue amado, un lenguaje que fue ese, único, no intercambiable con el de ningún otro. Dice Borges que uno está enamorado cuando se da cuenta de que la otra persona es única.En el lenguaje privado, los epítetos indican la manera en la que lo nombrábamos, queriendo de ese modo intentar expresar su unicidad, y el tiempo que demanda el duelo amoroso testimonia ,en última instancia, que los seres no pueden sustituirse tan fácilmente por otros, que no son descartables, que lleva tiempo el proceso de desasimiento, que hay apego , viscosidad libidinal. Y a la inversa, Marx descubrió que en el capitalismo el valor de uso, subjetivo, es sustituido por el valor de cambio: las cosas no valen por sí mismas sino por el valor de mercado. El detalle que se agrega en el capitalismo tardío es que lo mismo vale para los sujetos, y de ahí el drama de devenir obsoleto como los objetos.

Claro que la palabra "casting" también remite a "vaciamiento" y ello nos introduce al campo de la temática de la evaluación. Es que cuando medimos al otro de acuerdo a requisitos previos lo despojamos de su singularidad. Jacques Alain Miller[5] la presenta como el fenómeno central de nuestra época y define su operación en el pasaje de un ser de su condición de único, al estado de ser uno entre los demás. Así, los sujetos se prestan a ser comparados, accediendo al estado estadístico, proceso idéntico al descripto por Marx cuando se refiere a la pérdida del valor de uso, subjetivo por el valor de cambio. En su célebre libro El capital, aborda los dos valores de la mercancía: valor de uso y valor de cambio. El tema del valor tiene una importancia fundamental, ya en el Prólogo a la primera edición alemana señala que la forma de valor que reviste la mercancía, es la célula económica de la sociedad burguesa. Podríamos resumir diciendo que el valor de uso es subjetivo, es el valor de la cosa en sí misma en su relación al hombre, mientras que el valor de cambio es el valor de las cosas respecto a otras y ese valor será otorgado por el mercado.

"Lo que se confirma aquí es la extraña circunstancia de que el valor de uso de las cosas se realiza para el hombre sin el intercambio, o sea, en la relación directa entre cosa y hombre, y que, al contrario, su valor sólo se realiza en el intercambio, es decir en un proceso social "[6]

El quid consiste en entender que el trabajo mismo se convierte en mercancía y ello ocurre cuando grandes masas son despojadas súbitamente de sus bienes de subsistencia y lanzadas al mercado de trabajo. Entonces, el valor de uso de la fuerza de trabajo, el trabajo mismo, deja de pertenecer al vendedor. Así el valor de uso de la fuerza de trabajo, ya no es del obrero. Marx da el ejemplo de una fuerza de trabajo que se paga como media jornada laboral, aunque su valor de uso sea el doble de su valor como valor de cambio. Así, Marx y Heidegger se dan la mano ya que el proceso analizado por Marx se entrama con lo que Heidegger describió en términos de dominio de la cifra y de la técnica. Cuando se habla de "recursos humanos", no nos engañemos creyendo que son "humanos" pues son en verdad numéricos. Por ello dice Miller que el siglo XXI es el siglo de las listas, es el siglo de la evaluación cuantitativa y considera ello fue muy bien captado de modo profético por el escritor Robert Musil en su gran novela El hombre sin cualidades.

En definitiva el hombre sin cualidades es el hombre numérico. Cuando el ser se cifra lo que no reacomoda a ella se elimina, de ahí el dramatismo de no valer lo suficiente. El "casting amoroso" obedece a este principio, sin embargo pueden darse en esas citas por Internet un posible encuentro con el "adorable" descripto por Barthes. Seguramente allí el "casting" ha fallado ya que ese encuentro habría dado lugar a lo que excede toda forma de evaluación. Surgimiento entonces de lo contingente del amor como lo no calculado, lo no computable y si es el amor quien da lugar a un cambio de discurso….tal vez puede advenir el "bien decir"

 


NOTAS

  1. Leguil, C.," Las pasiones del cuerpo en el siglo XXI" en Freudiana 73, Barcelona ,2015
  2. Lacan, J.," Televisión"en Psicoanálisis. Radiofonía &Televisión. Anagrama, Barcelona,1977
  3. Cuando experimentamos una pasión, somos realmente afectados por una causa exterior real que aumenta o disminuye realmente nuestro conatusy esto bajo la influencia de una infinidad de otras causas también reales«La fuerza y el incremento de una pasión cualquiera, así como su perseverancia en la existencia, no se define por la potencia con que nosotros nos esforzamos por perseverar en existir, sino por la potencia de la causa exte­rior, acompañada de la nuestra.» B. Spinoza: Ética, IV, prefacio. Trad. Vidal Peña. Madrid, Alianza Editorial, 1987, p. 294.
  4. Kierkegaard, S, (2006): Las obras del amor , Salamanca ,Ediciones Sígueme ( trad: Demetrio Rivero)
  5. Miller, J: A, Miller, J.-A., "Piezas sueltas", en Los cursos psicoanalíticos de J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, caps. XI y XII.
  6. Marx, K.,( 2000) El capital. Libro I." Mercancía y dinero" Sección primera, Tomo I Trad. Vicente Romano García. Madrid, Axal, pág.117