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XIV Jornadas de La Red de la EOL

BOLETÍN # 4

El falo en cuestión

Queridos colegas, el último boletín les acerca las contribuciones de Silvia Bermudez, Gabriela Grimbaum y Ernesto Sinatra alrededor del falo y sus vicisitudes

¡¡¡Nos vemos el sábado 30 de junio a las 9 hs!!!

Empuje a las identidades en la infancia trans

El empuje a las identidades es un signo social de época como respuesta a la fragilidad de las identificaciones, empuje que encubre y vela los enigmas de la sexualidad e interviene sobre lo real del cuerpo.

La experiencia del psicoanálisis nos muestra que la vida sexual de los seres hablantes es una invención absolutamente singular, aun cuando los ideales normativos intenten descalificarla y ocultarla. Este es uno de los problemas que puede suscitarse con la Ley de Identidad de Género en los niños.

Género y sexuación en los niños resuena como un oxímoron. Las leyes ligadas al derecho son necesarias para establecer un orden social, intentan regular los modos de gozar. A su vez se produce una tensión paradojal entre ley y goce, género y sexuación, puesto que no hay una ley natural que normativice el goce de los parlêtres.

Si la evaporación del padre se puede poner bajo la rúbrica de la segregación ramificada tomando su relevo lo social como nudo, qué lugar cabe para la invención singular en los niños nombrados trans cuando lo que se impone es el género auto percibido.

Identidad/es que enmarco - tal como lo plantea Lacan - como "un nuevo orden de hierro", y será ese deseo del Otro lo que señala a su crío ese proyecto que porta el "nombrar para".

Recorto un sesgo orientador de La significación del falo cuando Lacan refiere que "el falo permite la instalación en el sujeto de una posición inconsciente sin la cual no podría identificarse con el tipo ideal de su sexo"[1]. Se trata de la instalación en el sujeto, sujeto dividido, de una posición inconsciente que no es sexuada, sino que abre la posibilidad de la identificación. Identificaciones que abren y enmarcan el campo de lo simbólico. El falo en tanto simbólico, si esto falla viene a su lugar la identidad, el simulacro y la literalidad.

Los niños como objeto de goce de la familia y la civilización, corren el riesgo de ser una mercancía manipulable e intercambiable si no se los escucha respetando lo íntimo de su cuerpo, lejos del murmullo del Amo y en su singularidad. Es un modo de ejercer la función de intérprete en la discordia de los lenguajes.

Silvia Bermúdez

NOTAS

  1. Lacan, J; La significación del falo, Escritos 2. Siglo XXI, p. 665 México, 1998.

 

De rosa

Ser el falo es la fórmula que Lacan va a dar como deseo del neurótico. "Ser el falo aunque sea un falo un poco flaco".

Es la fórmula general pero ubica el rasgo singular, aquí La bella carnicera. Como en mi caso podríamos decir "ser el falo original".

La castración es desde Freud hasta el ultimísimo Lacan la piedra nodal del psicoanálisis. Recordemos que Freud dividía a los sujetos en las polaridades de tener o no tener el falo.

El descubrimiento de la castración es un punto de viraje en el desarrollo de la niña. Freud en su artículo "Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica" , dice: "Se siente gravemente perjudicada, a menudo expresa que le gustaría tener también algo así, entonces cae presa del penisneid que deja huellas insondables en su desarrollo". Desde ahí se dibujan los desenlaces posibles. Uno es la inhibición sexual o neurosis, otro es el complejo de masculinidad y por último la feminidad normal que implica la maternidad, compensatoria de la castración.

Me pregunto si podríamos ubicar en mi caso –siguiendo estos lineamientos freudianos- el complejo de masculinidad.

Freud dice a propósito de ella: "la niñita se rehúsa a aceptar el hecho de su castración, se afirma y acaricia la convicción de que empero posee un pene, y se ve compelida a comportarse en lo sucesivo como si fuera un varón".

Voy a recordarles mi recorrido en los testimonios respecto a este punto.

Las tontas eran las de rosa.

Las tontas querían bebés y vestir muñecas.

Las tontas van a la peluquería y se hacen tratamientos de belleza.

Las tontas se maquillan y se lastiman los pies con esos tacos altos.

Las tontas hablan poco y bajito.

Se trataba de una contraidentificación a la madre y una temprana decisión de forjarme un semblante que fuese el reverso de ella.

Extremadamente tímida, correctísima, silenciosa, casi buscando que nadie repare en ella. Por supuesto, ella de Sra K, nada para mí.

Respondo a mi pregunta, el complejo de masculinidad que Freud plantea implica una renegación de la castración y al mismo tiempo es una solución, es una solución frente al agujero. Esa de ninguna manera fue mi solución, no hubiese tenido que pasar por todo este rollo de 28 años de análisis si hubiese sido mi solución.

Además, si había algo en mí de la posición femenina era la audacia en tanto que nada que perder.

Sí, en cambio, se trató de una identificación viril, identificación que sin embargo no alcanzaba para dar respuesta a mi pregunta por lo femenino, mucho menos para encontrarle una solución.

Con el inconsciente freudiano, la castración era una salida imaginaria al enigma infantil sobre las diferencias anatómicas de los sexos. Con el "no hay relación sexual", Lacan ubicó la disyunción entre hombre y mujer frente al goce.

Era allí, en torno al goce, que el análisis era el escenario que iba a permitir aislar la letra del síntoma en su separación con la palabra que le da sentido.

Gabriela Grinbaum

NOTAS

  1. Freud Sigmund. "Algunas consecuencias psíquicas de las diferencias anatómicas entre los sexos (1925)". Obras completas XIX. Bs. As. Amorrortu editores, 1986, 1º reimpresión. Pág 259-276.

 

Identificaciones líquidas ⇒ Adicciones sólidas

Las drogas -en su empuje autoerótico- hacen cada vez más evidente la inexistencia de la relación sexual, y la repetición infernal del consumo con la proliferación de nuevas substancias no hace sino incrementar esa inexistencia: a más drogas, menos relación…Se instala así una paradoja: en el agujero de la no relación se infiltra la substancia tóxica para hacerla existir: el flash parece lograrlo, pero eso dura solo un instante. Por eso la repetición se instala entre el goce evanescente del flash y el posterior sentimiento de vacío de la falta del tóxico: he ahí el fracaso de la droga pero –además- ¡su éxito!

Es en esta vía que podemos indicar la existencia de un nuevo tipo de identificaciones que acompañan en nuestra época el declive del nombre del padre. Ellas sustituyen la indeleble marca de la castración por marcas en el cuerpo a fuerza de drogas a la medida del consumo, por tatuajes y piercings diseminados en la superficie del cuerpo; lo que el nombre del padre no marcó con el lenguaje, retorna desde lalengua con drogas e insignias diseñadas por la industria que se adhieren al cuerpo evidenciando la faz de goce de toda identificación. Estas identificaciones líquidas son la contrapartida de las adicciones, sólidas. O –también– la solidez del goce que las adicciones condensan, no va sin la fragilidad simbólica de las identificaciones en el tiempo en el que las tecno-ciencias, oficiando para el mercado de consumo, reniegan de lo perecedero.

Ernesto Sinatra

 

Comisión organizadora de Jornadas
Diana Dukelsky
Silvina Rojas
Presidente de la Red de la EOL
Diana Wolodarsky

Secretaria Ejecutiva
Mirta Berkoff - Vicepresidente
Daniel Aksman
Lisa Erbin
Ana MariaZambianchi